viernes, 7 de octubre de 2011

Hábito # 5, # 6, # 7

Hábito # 5
Procure primero comprender, y después ser comprendido
Principios de comunicación empática
A menudo la mayoría de las personas tendrán un instinto para tratar de solucionar los problemas con un consejo el cual no sabremos si este será el indicado ya que no nos tomaremos el tiempo necesario para analizarlo y saber a fondo y para realizar esto tendremos que poner en práctica: “procure primero comprender, y después ser comprendido”. El cual será la clave de la comunicación interpersonal.
Leer y escribir son formas de comunicarse. También lo son hablar y escuchar. Éstas cuatro son los tipos básicos de comunicación.
La cualidad para la comunicación será la más importante de la vida ya que dedicamos a la comunicación la mayor parte de nuestras horas.
Generalmente todos tendemos a leer y a escribir pero para escuchar y hablar nos engañamos a nosotros mismos puesto que no comprenderemos y nuestra comunicación fracasara a causa de nuestro carácter.
Cuando hablamos con una persona podemos escuchar en uno de los cinco niveles: ignorarla, fingir, escuchar selectivamente, escucha atenta y por último la escucha empática en la cual muy pocos situamos nuestra forma de escuchar. En el campo de la motivación humana: las necesidades satisfechas no motivan. Sólo motivan las necesidades insatisfechas. Inmediatamente después de la supervivencia física, viene, como mayor necesidad del ser humano, la supervivencia psicológica: ser comprendido, afirmado, valorado, apreciado.´
No se puede confiar en la prescripción de nadie, a menos que se confíe en su diagnóstico este es por igual tan valido en las ventas como en el diseño de productos entre muchas otras más.
Cuando escuchamos en términos autobiográficos, respondemos en uno de estos cuatro modos: con una evaluación, con un sondeo, con un consejo  o con una interpretación. En la comunicación empática diferenciaremos cuatro etapas: la primera y menos efectiva es imitar el contenido, la segunda etapa de la escucha empática se asienta en interpretar el mensaje, la tercera etapa pone en funcionamiento el lado derecho del cerebro reflejando los sentimientos, la cuarta etapa contiene la segunda y la tercera uno interpretar el mensaje y refleja los sentimientos. Cuando se escucha profundamente a otras personas, se manifiestan oposiciones enormes en la percepción. Ahí se empieza a apreciar el efecto que estas oposiciones pueden determinar cuando las personas tratan de trabajar conjuntamente en situaciones de interdependencia.
El equilibrio entre el coraje y la consideración, gestiona comprender y requiere consideración de procurar ser comprendido puesto que exige coraje.
El quinto hábito nos eleva a un nivel de mayor precisión, mayor integridad en las exposiciones. Y la gente lo sabe, saben que uno está presentando ideas en las que auténticamente cree, tomando en cuenta la totalidad de los hechos y percepciones conocidos, y que ello será beneficioso para todos.

Hábito # 6
La sinergia
Principios de cooperación creativa
Al poner en práctica todos los otros hábitos ya nos encontramos en condiciones para el hábito de la sinergia. La  sinergia es la actividad superior de la vida: la verdadera puesta a prueba y manifestación de todos los otros hábitos reunidos.
La sinergia será que el todo es más que la suma de sus partes; que la relación de las partes entre sí es una parte, la que genera más poder, la más unificadora y la más estimulante. Es la esencia del liderazgo transformador. Es la esencia de la paternidad transformadora. Cataliza, unifica y libera las más grandes energías del interior de la persona.
Cuando uno se comunica con sinergia, simplemente abre su mente, su corazón y sus expresiones a renovadoras posibilidades, creando nuevas alternativas y opciones. De  este modo se deja a un atrás el primer hábito (empezar con un fin en mente), sin embargo ocurre lo opuesto: se pone en práctica.
 Al implicarse en la comunicación sinérgica uno no está seguro de cómo saldrán las cosas o cuál será el resultado, pero en el  interior experimentamos una sensación de entusiasmo, seguridad y aventura; confiando en que todo será mejor después del proceso. Y ése es el objetivo en el que pensamos y nos planteamos.
La sinergia es estimulante al igual que la creatividad.
Es extraordinario lo que pueden producir la apertura y la comunicación. Las posibilidades de que se produzca una ganancia verdaderamente significativa, un progreso importante, son tan reales que vale la pena correr el riesgo que esa apertura entraña.
El problema consiste en que personas altamente dependientes están tratando de tener éxito en una realidad interdependiente. Ellas dependen de la fuerza que obtienen de su posición y procuran una salida del tipo gano/pierdes, o bien ceden a su necesidad de ser populares y caer simpáticas, y su salida es del tipo pierdo/ganas. Pueden hablar de la técnica de ganar/ganar, pero en realidad no quieren escuchar, quieren manipular. Y la sinergia no prospera en ese ambiente. La valoración de las diferencias (mentales, emocionales, psicológicas) es la esencia de la sinergia. Y la solución para valorar esas diferencias consiste en comprender que todas las personas ven el mundo no como es, sino como ellas mismas son. Las fuerzas impulsoras, por lo general, son positivas, razonables, lógicas, conscientes y económicas. En oposición, las fuerzas restrictivas a menudo son negativas, emocionales, ilógicas, inconscientes y psicológicas o sociales.
Ambos conjuntos de fuerzas son muy reales y deben tenerse en cuenta para abordar el cambio. Es posible que usted quiera modificar ese nivel. Tal vez aspira a crear un clima más positivo, más respetuoso, más abierto y confiado.
Sus razones lógicas para hacerlo son las fuerzas impulsoras que tienden a elevar el nivel. Pero no basta con intensificar esas fuerzas. A ellas se oponen otras, las fuerzas restrictivas: a través del espíritu de competencia entre los chicos, de las programaciones diferentes de la vida hogareña que usted y su cónyuge impusieron a la relación, de los hábitos desarrollados en la familia, del trabajo o de otras metas que reclaman su tiempo y su energía. La intensificación de las fuerzas impulsoras puede dar resultado... por poco tiempo. Mientras persistan las fuerzas restrictivas, tener éxito es cada vez más difícil. Es lo mismo que estirar un resorte: cuanta más fuerza se ejerce, más fuerza se hace necesario ejercer, hasta que el resorte ya no cede y, en cuanto uno se cansa de estirar, recobra su extensión primitiva.

Hábito # 7
Afile la sierra
Principios de autorrenovación equilibrada
Afilar la sierra consiste en dar expresión a las cuatro motivaciones. Infiere ejercer las cuatro dimensiones de nuestra naturaleza, regular y congruentemente, de manera sabia y equilibrada.
Para hacerlo, tenemos que ser proactivos. Tomarse tiempo para afilar la sierra es una actividad definida del cuadrante II, y al cuadrante II tenemos que activarlo nosotros mismos. El cuadrante I, a causa de su urgencia, actúa sobre nosotros; nos apremia constantemente. La atención personal debe presionarse hasta que se convierta en una segunda naturaleza, en una especie de adicción sana. Como está en el centro de nuestro centro de influencia, nadie puede hacerlo por nosotros. Tenemos que hacerlo nosotros mismos y nadie más.
Esa es la inversión más poderosa que está a nuestro alcance en la vida: la inversión en nosotros mismos, en el único instrumento con que contamos para vivir y realizar nuestra aportación. Nosotros somos las herramientas de nuestra propia ejecución, y para ser efectivos debemos reconocer la importancia de dedicar tiempo regularmente a afilar la sierra en las cuatro dimensiones.
 La dimensión física supone cuidar efectivamente nuestro cuerpo físico: es una de las actividades del segundo cuadrante  más altamente potenciadoras que la mayoría de nosotros no realizamos constantemente porque no es urgente. Y como no lo hacemos, tarde o temprano nos encontramos en el primer cuadrante, afrontando los problemas y crisis de salud que son el resultado natural de nuestra negligencia. Es probable que el mayor beneficio que se experimente como consecuencia del ejercicio sea el desarrollo de los músculos de la proactividad del primer hábito. Cuando uno actúa sobre la base del valor del bienestar físico, en lugar de reaccionar a todas las fuerzas que le impiden hacer ejercicio, el paradigma de uno mismo, la autoestima, la autoconfianza y la propia integridad se ven profundamente afectados.
La dimensión espiritual es nuestro núcleo, nuestro centro, el compromiso con nuestro sistema de valores, un área muy privada de la vida, de importancia suprema. Alimentándose en las fuentes que nos inspiran y elevan, y que nos ligan a las verdades intemporales de la humanidad. Y tiene en cada persona un carácter muy distinto y diferente. Es tan importante un enunciado de la misión personal. Si tengo una comprensión profunda de mi centro y mi propósito, puedo repasarlo y volver a comprometerme con él frecuentemente. En nuestra renovación espiritual cotidiana, podemos visualizar y vivir los acontecimientos del día en armonía con esos valores. Nuestro desarrollo mental y nuestra disciplina para el estudio provienen de la educación formal. Pero en cuanto nos libramos de la disciplina exterior de la escuela, muchos dejamos que nuestras mentes se atrofien. La educación (la educación continuada, que sin cesar pule y amplía la mente) es una renovación mental vital. A veces supone la disciplina externa del aula o programas de estudio sistematizados; más a menudo no lo hace. Las personas proactivas pueden imaginar muchos modos de educarse. Organizar y planificar son otras formas de renovación mental asociadas con el segundo y tercer hábito.
Esto es empezar con un fin en mente y ser mentalmente capaz de organizar y alcanzar ese fin. Es ejercitar el poder de visualización e imaginación para percibir el fin desde el principio, y ver la totalidad del viaje, si no paso por paso, por lo menos en general. Las dimensiones social y emocional están ligadas entre sí porque nuestra vida emocional se desarrolla (primordial pero no exclusivamente) a partir de nuestras relaciones con los otros, y en ellas se manifiesta.
Renovar nuestra dimensión social/emocional no lleva tiempo en el mismo sentido que renovar las otras dimensiones. Podemos hacerlo en nuestras interacciones cotidianas normales con las otras personas. Pero sin ninguna duda requiere ejercicio. Tal vez tengamos que esforzarnos, porque muchos no hemos alcanzado el nivel de victoria privada y las habilidades de la victoria pública necesarias para que los hábitos cuarto, quinto y sexto se desplieguen naturalmente en todas nuestras interacciones.
La mayor parte de las personas dependen del espejo social, son programadas por las opiniones, las percepciones, los paradigmas de la gente que las rodea. Como personas interdependientes, usted y yo provenimos de un paradigma que incluye la comprensión de que formamos parte de ese espejo social.
Podemos optar por reflejar para los otros una visión clara y no distorsionada de su propio ser. Podemos afirmar su naturaleza proactiva y tratarlos como a personas responsables. Podemos contribuir a consolidar su guión como individuos centrados en principios, basados en valores, independientes y meritorios. Y con mentalidad de abundancia, comprendemos que proporcionar un reflejo positivo a los otros en modo alguno nos empequeñece. Nos hace crecer, porque aumenta nuestras oportunidades de mantener interacción efectiva con otras personas proactivas. El proceso de la autorrenovación debe incluir la renovación equilibrada en las cuatro dimensiones de nuestra naturaleza: la física, la espiritual, la mental y la social/emocional.
Aunque la renovación en cada una de las dimensiones es importante, sólo alcanza efectividad óptima cuando las abordamos conjuntamente, de un modo sensato y equilibrado. El descuido de cualquier área afecta negativamente a las restantes. Para moverse a lo largo de la espiral ascendente es necesario aprender, comprometerse y actuar en planos cada vez más altos. Nos engañamos al pensar que uno solo de esos factores es suficiente. Para no dejar de progresar, debemos aprender, comprometernos y actuar realizándolo nuevamente.